Energía en movimiento
Morihei Ueshiba "O´sensei" es el fundador del Aikido. A su regreso de la guerra Ruso-Japonesa, Morihei Ueshiba se retiró a una pequeña cabaña localizada en una montaña fuera de la villa donde vivía en Iwama Tokio. Ahí encontró, que la fuente del verdadero budo es el espíritu que protege a todas las cosas.
"Budo no es vencer al oponente por medio de la fuerza, tampoco es llevar al mundo a la destrucción por medio de las armas. El verdadero Budo es aceptar el espíritu del universo, mantener la paz del mundo, producir, proteger y cultivar a todos los seres de la naturaleza.". Morihei Ueshiba reconoció y entendió la armonía, como el poder del proceso creativo donde todas las cosas evolucionan. "Aikido es creación, no destrucción".
El entrenamiento del Aikido es un reto hacia uno mismo, no para los demás. Con él se desarrolla confianza al enfrentar los miedos, y el espíritu de lucha negativo se vuelve en un espíritu de lucha creativo.
Aikido no es un arte que se reduce a la técnica de pelea, es un arte de perfeccionamiento personal para proteger y mejorar la calidad de nuestras vidas. Sin el corazón de un guerrero y el deseo sincero de proteger la vida, el Aikido se convierte en una danza vacía.
El Aikido no es un deporte; es una disciplina. Es un proceso educativo para entrenar y desarrollar nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestro espíritu. Un dojo de aikido no es un gimnasio, es un lugar donde se revela el camino de la disciplina, donde la técnica física no es el objetivo final, sino una herramienta para el perfeccionamiento personal cultivando el espíritu.
Akido es
"el camino de la energía y la armonía."



